
La pasta es rica en almidón, y como todos los alimentos con almidón - el pan, las bebidas malteadas, las bebidas de leche malteada edulcoradas, las infusiones de hierbas, la manzanilla, la miel- ayudan a estimular el sueño. ¡Dulces sueños!

Después de una comida se agradece una buena digestión. Y la pasta puede ser de gran ayuda. La buena digestibilidad de la pasta se debe, sobre todo, a su bajísimo contenido de grasas y al breve tiempo de cocción en agua (la mayoría entre 3 y 10 minutos). El tiempo necesario para que la pasta sea digerida por el organismo, vaciada por el estómago y absorbida por el intestino, es sólo de 2 o 3 horas, mucho menos de lo que necesitan otros alimentos: carnes, fritos,... Además, hay que destacar que las pastas no producen flatulencias.
El sol de verano, el agua de mar y la vida al aire libre castigan la piel. Por ello es importante que el organismo reciba una alimentación adecuada, con elementos nutrientes que satisfagan al máximo las necesidades del tejido cutáneo. La pasta contiene vitamina H (Biotina) que protege la piel y las mucosas, y vitamina E (Tocoferol), llamada “la vitamina de la juventud” que retrasa la aparición de arrugas y normaliza la hidratación de las pieles secas.