
Decir que la pasta engorda es uno de los grandes tópicos acerca de la pasta. La pasta no engorda. Lo que realmente engorda son las salsas y aderezos que suelen acompañarla. Lo que se debe hacer, por tanto, es no abusar de las grasas, de las salsas de carne y de la cantidad de queso y mantequilla con que se aderezan los distintos platos de pasta.
Ningún alimento es completo. La carne, por ejemplo, carece de vitaminas A y C, de calcio y de carbohidratos y a nadie se le ocurre recomendar que no se consuma carne. Las pastas son ricas en almidón y además, aportan una cantidad importante de proteínas así como vitaminas y minerales. La pasta, acompañada de otros alimentos como el queso, la carne, el pescado o verduras es en muchas ocasiones un plato único ideal.
No contienen fibra los alimentos de origen animal. El arroz y el pan blanco contienen muy poca, mientras que el azúcar ninguna. Las pastas de trigo duro, por el contrario, contienen 1,5 gramos de fibra por cada 100 gramos de pasta.
La fibra, de por sí, no tiene valor nutritivo y calórico pero sus propiedades dietéticas son muy importantes. Una dieta baja en fibra puede ser la causa de algunas enfermedades, como el estreñimiento crónico, los hemorroides, apendicitis, cálculos biliares, cáncer de colon y recto, etc.
El almidón de la pasta se absorbe más lentamente que otros alimentos como el pan, el arroz o las patatas. La energía que aporta permanece así más tiempo en el organismo y se asimila mejor.