La energía del deporte

La alimentación del deportista debe evitar las grasas superfluas y los dulces en general, así como los guisos de larga y difícil digestión. Su alimentación debe proporcionarle, además de las vitaminas y minerales que necesita, las proteínas y los hidratos de carbono, que son los principios energéticos más importantes de su dieta. Uno o dos raciones al día de un plato sencillo de pasta proporcionará al deportista de 70 a 140 gramos de hidratos de carbono en forma de almidón. Sin embargo, estas cantidades no se deben acompañar con condimentos e ingredientes muy grasos.

Practicando cualquier deporte se gastan calorías que es necesario reponer a través de una dieta equilibrada, en la que deben figurar los hidratos de carbono, ya que reducen la fatiga de los músculos y aumentan el rendimiento y la capacidad de recuperación. En un reciente estudio realizado entre 10 atletas que corrieron 30 km con dos dietas distintas, aquellos que siguieron una dieta rica en hidratos de carbono tardaron un 13% menos en recorrer la misma distancia debido a sus mayores reservas energéticas. Y es que los hidratos de carbono de la pasta son la mejor reserva de energía de cualquier persona que practique un deporte, una garantía de vigor, resistencia y rendimiento.